Recientemente inaugurado, el nuevo restaurante del Algilà Ortigia Charme Hotel –en una espléndida ubicación con vista al mar, en la isla de Ortigia – propone una cocina en armonia con el espíritu del hotel, fuertemente caracterizado por el respeto hacia la tradición mediterránea. En este sentido, la restauración del edificio ha dedicado una especial atención a recuperar y valorizar la atmósfera de las antiguas moradas elegidas para hospedar la nuevísima estructura hotelera. Se destaca in particular modo la atmósfera del ambiente, muy sugestivo, único. El restaurante de hecho, fue obtenido de un ambiente en planta baja, cararcterizado por antiguos arcos en piedra viva, con vigas a la vista y cómodas decoradas.

La propuesta gastronómica no podía ser otra que la cocina siciliana, aquella simple y sabrosa donde no faltan opciones basadas en humildes pero exquisitas berenjenas, zapallitos o pimientos. Y también los aromas son aquellos típicos de la tierra siciliana, simples y perfumados.

Para llevar a cabo esa propuesta gastronómica, se eligen únicamente ingredientes frescos, con la exclusión de ingredientes congelados y conservados. También los quesos y fiambres son de producción local y tradicional, como por ejemplo el queso a la pimienta semiestacionado o el queso con pistacho.

Se dedica una particular atención al pescado. Solamente fresco, nunca congelado, proveniente completamente de productores locales, pasando directamente desde sus embarcaciones al restaurante. También por la calidad del pescado que hoy día proviene casi exclusivamente de instalaciones de cría, como el róbalo y la dorada, Algilà tiene una relación directa con los criadores, para así poder garantizar siempre la frescura del producto.

Entre los platos tradicionales más apreciados hasta el día de hoy está el couscous de mar, el timbal de couscous con langostinos, calamares y mariscos, servido apenas húmedo y luego inundado de salsa. La elección de orientarse a la tradición no impide la innovación, como en el caso de la ricotta aromatizada al pistacho, que ha contado con el agrado de los clientes.

El menú cambia estacionalmente, con la propuesta cotidiana de un plato tradicional fuera del menú. En el verano predominan el pescado y los platos livianos, servidos fríos o tibios, mientras platos mas consistentes, como los trocillos de carne al Nero d’Avola, son privilegiados durante el invierno.

De más está agregar que la carta de vinos es completamente siciliana. La elección recae en vinos de precio medio, a fin de no encarecer la cuenta, con la excepción de algunas propuestas de excelencia para los clientes más exigentes. Junto a los vinos consagrados por la tradición, Algilà ha decidido experimentar algunas etiquetas alternativas de bodegas sicilianas más recientes, poniendo por ejemplo a disposición bodegas siracusanas que proponen un bivarietal Nero d’Avola con Merlot y Sauvignon, a un precio decididamente contenido pero muy apreciado por los clientes por su calidad y gusto.

La política de precios se orienta deliberadamente hacia la moderación, sea por la voluntad de hacer conocer la estructura, abierta recientemente, sea también por la ambición de hacer de ésta un punto de encuentro no sólo reservado a los clientes de “Charme” que frecuentan el hotel (un cuatro estrellas superior) sino también abierto a toda la ciudad de Siracusa y a quien desde Catania o Ragusa quisiera regalarse una noche especial, quizás romántica, en Ortigia.